La piel es nuestra primera barrera, la que define los limites entre nosotros y el exterior, que nos separa y a la vez nos conecta con el.
Por su naturaleza reacciona antes a estímulos externos como la temperatura, la contaminación ambiental, los jabones, las lociones y a estímulos internos como las emociones, la alimentación o el exceso de toxinas. De hecho la piel, junto con hígado, riñones, pulmones e intestinos es uno de los órganos emuntorios, es decir, encargados de la depuración del organismo. La vía de eliminación más habitual es a través del sudor, pero si la toxemia es más elevada, se pueden manifestar reacciones más agudas como psoriasis, descamación o picor.
Es muy importante saber que la piel está relacionada directamente con el hígado por lo tanto cualquier tratamiento para tratar dolencias o desequilibrios de la piel, se potencia con una limpieza hepática.
http://www.weightcontrol.es/blog/index.php/2011/06/01/hepastevia/
Si es cierto que cada tipo de piel precisa un tratamiento distinto, hay unas pocas reglas generales para preservar su salud:
- Protegerla del sol : Aplicando por la mañana una crema con filtro solar nos aseguraremos protección frente a los rayos UV y a la contaminación ambiental.
- Asegurarle el justo aporte hídrico : A través de la ingesta diaria de 1,5 l. de agua, infusiones o zumos naturales (con el de arándanos se refuerzan también los capilares), la ayudamos a renovar su contenido en agua. No nos olvidemos que nuestra piel contiene el 20% de agua presente en el
organismo.
- Limpiarla : Utilizando productos específicos tanto por la mañana como por la noche. Una buena limpieza y una suave exfoliación, además de eliminar células muertas, optimizan la eficacia de sérums y cremas.
- Nutrirla:
desde el exterior: De día con una crema hidratante específica para nuestro tipo de piel y de noche con unas gotitas de aceite de rosa mosqueta como base para el tratamiento de la noche.
desde el interior: Conseguir un buen equilibrio electrolítico incrementando la ingesta de fruta y verdura sobre todo la de color amarillo y rojo (albaricoques, frutas del bosque, pimientos, tomates) por su riqueza en sustancias antioxidantes, provitamina A y vitamina C.
Para proporcionarle un plus de vitaminas y minerales que refuercen su estructura, es muy indicado un aporte extra de vitamina C – fundamental en la construcción de los puentes de colágeno - y de silicio orgánico, mineral presente en la piel, las uñas, el pelo, los huesos y los tendones.
En fin, recordar que nuestra piel habla de nosotros y es el primer reflejo de nuestro mundo interior.